Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Año 1931. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Año 1931. Mostrar todas las entradas

Lily Pons en Buenos Aires Año 1931

La soprano francesa y las “internas palaciegas” en el Colón de 1931

Lily Pons
La pieza de mi colección, que deseo compartir aquí, es esta fotografía que fue la utilizada en 1931 para promocionar su actuación en el Colón


Lily Pons fue una muy particular soprano francesa (luego nacionalizada estadounidense) que reinó en el Metropolitan de Nueva York durante 28 años, hasta su retiro en 1959. Su debut operístico se había producido tres años antes en Francia,  pero cuando llegó al Metropolitan  era una artista completamente desconocida, algo inédito para el Metropolitan, pero Lily contaba con el total apoyo de su profesor en Estados Unidos, el tenor italiano Giovanni Zenatello que le dio las llaves. 


Era 1931 y su debut fue con Lucia di Lammermoor ;  el drama de Donizetti le otorgó un éxito inmediato y extraordinario, fue el inicio de una carrera que duraría treinta años y que la llevaría a aparecer en portadas de revistas como Time y a participar en algunas producciones cinematográficas de Hollywood, como “That Girl from Paris” en 1936.


Ese mismo año 1931 de su debut en el Metropolitan visitó Buenos Aires para presentarse en el ColónLa temporada de aquel año no fue bien vista por algunos críticos de la época; la gran sala operística porteña estaba inmersa en una crisis de dirección, un decreto le había otorgado autonomía, su Director General,  era el escenógrafo Max Hofmüller que habló de total renovación y eso desató una “guerra” porque mediadores y comisionistas quedaban fuera y se sucedieron algunas renuncias, por ejemplo, la del escenógrafo Rodolfo Franco alegando “razones de decoro”  La crítica de la época de alguna manera tomaba partido y algunas plumas no veían casi nada bueno en  la programación de ese año; Lily Pons no salió muy airosa del problema y algunos críticos encontraron algunas fallas en su actuación, como el profesor Atilio Torrassa, por ejemplo, que dijo de aquella presentación:

“Otra opera mala cuya inclusión la justifica una cantante , en este caso la soprano francesa Lily Pons. El tenor Galeano Masini, de actuación ineficaz en “La Wally” desafinó también en “Lucía”; Lily Pons, impresionada acaso por el debut, cantó discretamente en el primer acto, falló en el segundo y se impuso en el tercero, en la difícil y absurda escena de la locura, con sus notables imitaciones del tema de la flauta. Este pasaje ocupa casi todo el tercer acto y provocó una ovación. Los anteriores fueron recibidos con aplausos de la “claque” en medio de siseos y algunos silbidos del resto de la sala. En resumen: madia hora de gorjeos de la excelente soprano Lily Pons, acaso la mejor en su cuerda, salvaron de un fracaso esta velada”

Un video de Youtube nos devuelve de alguna manera a Lily Pons con Lucía para que imaginemos aquella noche en el Colón: 


El otro Eichelbaum

MANUEL EICHELBAUM
Y COMO SE HACE UN SAINETE:



Manuel Eichelbaum (1895-1957) fue uno de los 4 hermanos del dramaturgo Samuel Eichelbaum (autor de Un Guapo del 900 entre otras grandes obras) fue pintor y dibujante, ilustró libros para Jorge Luis Borges y entre otros para su amigo César Tiempo a quién le dedicó un retrato " César Tiempo en el Barrio Judio" pintado en los años 30, que César Tiempo siempre mostraba orgulloso en su casa.

Samuel y César Tiempo formaban parte de los habitúes del café de “la bohemia del ghetto”, donde solía reunirse la intelectualidad judía porteña, ese bar era el “Bar Internacional”, ubicado entonces en la esquina de Pasteur y Corrientes, por la que desfilaban otros grandes nombres como Alberto Gerchunoff, como ignotos actores del teatro hebreo que actuaban o buscaban actuar a pocas cuadras de allí, en el Teatro Excelsior (Corrientes 3224)  o el Teatro Soleil  (Corrientes 3150) como también muchos poetas, escultores y bohemios de la colectividad judía en Buenos Aires

En ese mismo tiempo de los años 30, Manuel Eichelbaum ilustra en el Nº 4 de la Revista Máscaras con una caricatura irónica sobre "Como Hacer un Sainete" ya que se repetía hasta el cansancio la misma estructura argumental éntre los autores de la época y eso queda aquí expuesto claramente con el humor irónico de Eichelbaum.

Hoy por hoy, no hay pintura de Eichelbaum,  por pequeña que sea, que se pueda comprar por menos de $ 20.000.- Esta viñeta, única por su espíritu irónico de Eichelbaum la rescato de un ejemplar de mi colección, quizás el único que haya sobrevivido, del Nº 4 de la Revista Máscaras de Julio de 1931 y que de ahora en más queda a salvo del olvido y que comparto con ustedes desde aquí: 


Francisco Defilippis Novoa y el Nro 6 de "El Apuntador"

Francisco Defilippis Novoa

El 5 de febrero de 1931 sale a la calle el N°6 de la revista "El Apuntador" como una edición especial en homenaje a Francisco Defilippis Novoa que había fallecido pocas semanas antes; el 27 de diciembre de 1930. En ese ejemplar se publican integramente sus obras "He visto a Dios" que se estrenó 5 meses antes de su fallecimiento y "El diputado por mi pueblo" estrenada por la Cia. de Roberto Casaux el 28 de agosto de 1918. Pero lo que considero más valioso de lo publicado entonces es, en principio, la reproducción de diversas opiniones de Francisco Defilippis Novoa aparecidas en algunos medios gráficos de la época, más tres evocaciones escritas especialmente para "El Apuntador" por Arturo Romay, Enrique Guastavino y Alejandro Berruti. También son de colección las ilustraciones que acompañan este número, realizadas por Roberto Bernabó, el notable dibujante y escultor que dibujara las escenas más entrañables en láminas de uso escolar, que terminaban pegadas en las aulas de nuestros colegios durante décadas y que además colaboró en Crítica, Noticias Gráficas, El Hogar, Leoplán y Mundo Argentino y otra ilustración de colección de Bartolomé Mirabelli.

Un ejemplar de aquella edición se salvó de que el tiempo le pasara por encima  y aquí está: 


Primero, veamos en detalle un reportaje que fue publicado originariamente en el diario La Razón del 2 Julio de 1930 y que aquí republicara El Apuntador, donde Francisco Defilippis Novoa nos deja un claro y muy interesante testimonio de lo que para él era el Teatro de Vanguardia  tanto en el plano internacional como local: 
Estas son las imágenes ampliadas al máximo posible para facilitar la lectura de estas páginas:





 
¿Cómo veía Defilippis Novoa su obra más recordada, dos días antes de su estreno? La respuesta está en la página 6 de  "El Apuntador" que nos muestra una semblanza de "He visto a Dios" escrita por su autor y publicada originariamente en "Ultima Hora" el 6 de julio de 1930, es decir a 48 horas antes del estreno:


A partir de la página 7 se publica el texto completo de "He visto a Dios" con las ilustraciones realizadas por Roberto Bernabó. 
El texto no lo publico por ser muy conocido en sus múltiples ediciones, pero sí rescato las ilustraciones de Bernabó, y de Bartolomé MIrabelli, en páginas posteriores, porque nos brindan una interesante mirada de época sobre la obra de Defilippis Novoa y porque son piezas gráficas que existen solamente en este número de El Apuntador y no deben perderse porque pertenecen a firmas reconocidas de la ilustración de la época:




Es en la página 27 es donde encontramos otra pieza gráfica, en este caso ilustrando sobre los intérpretes caracterizando a los personajes de "He Visto a Dios" bajo la mirada de Bartolomé Mirabelli, reconocido dibujante de Última Hora, la Novela Semanal, Don Goyo, El Hogar, Crítica y La Nación. Que además fue escenógrafo y decorador. Editor de las revistas Máscaras y Latitud. Fue también fundador de la Asociación de Dibujantes Argentinos, que presidió durante varios períodos.


Las páginas 55, 56 y 57 nos brindan una crítica de Arturo Romay sobre la obra de Defilippis Novoa:


 La obra inconclusa a la que se refiere Romay en estas páginas es "Sombras en la Pared" que fue rápidamente concluida por Alejandro Berruti, que ha sido, sin dudas, "Quien lo conoció mejor en vida, quién ha gozado más de su intimidad y guardó un recuerdo cariñoso de su nombrePero Berruti no sólo concluyó el texto; también se ocupó de llevarla inmediatamente a escena. Aquí una fotografía tomada en el primer ensayo de mesa de febrero de 1931 y publicada en el diario La Nación el 14-2-31:


 El día anterior, el mismo diario publica una reseña sobre las actividades de Blanca Podestá, donde queda claro que la fotografía que vimos pertenece al ensayo de la obra "Sombras en la Pared" Es extraño pero es así, primero publica el diario la reseña, luego al día siguiente la fotografía con un breve epígrafe, del ensayo al que se refería el día anterior.


Al etrenarse  el 10 de Marzo de 1931 en el antiguo Teatro San Martín, Berruti generosamente hace poner la siguiente leyenda:
"Comedia de la realidad y del ensueño, escrita en colaboración con el público, en un prólogo, tres actos y epílogo, de Francisco Defelippis Novoa"

 En El Apuntador también aparecen las sentidas palabras de Alejandro Berruti evocando a su amigo Federico Defilippis Novoa:

Por último, a página 62, aparecen las palabras de Enrique Guastavino dedicadas a la memoria de Francisco Defilippis Novoa, dichas al despedir sus restos:

 

Para finalizar, sumo este prólogo que Belisario Roldán escribiera para la publicación en editorial "Mollo, Tello y Asociados" en 1921 de 3 obras de Defilippis Novoa: La Madercita, La Loba y Una Vida y que al tratarse de una publicación agotadísima es necesario rescatar del olvido: