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Francisco Defilippis Novoa y el Nro 6 de "El Apuntador"

Francisco Defilippis Novoa

El 5 de febrero de 1931 sale a la calle el N°6 de la revista "El Apuntador" como una edición especial en homenaje a Francisco Defilippis Novoa que había fallecido pocas semanas antes; el 27 de diciembre de 1930. En ese ejemplar se publican integramente sus obras "He visto a Dios" que se estrenó 5 meses antes de su fallecimiento y "El diputado por mi pueblo" estrenada por la Cia. de Roberto Casaux el 28 de agosto de 1918. Pero lo que considero más valioso de lo publicado entonces es, en principio, la reproducción de diversas opiniones de Francisco Defilippis Novoa aparecidas en algunos medios gráficos de la época, más tres evocaciones escritas especialmente para "El Apuntador" por Arturo Romay, Enrique Guastavino y Alejandro Berruti. También son de colección las ilustraciones que acompañan este número, realizadas por Roberto Bernabó, el notable dibujante y escultor que dibujara las escenas más entrañables en láminas de uso escolar, que terminaban pegadas en las aulas de nuestros colegios durante décadas y que además colaboró en Crítica, Noticias Gráficas, El Hogar, Leoplán y Mundo Argentino y otra ilustración de colección de Bartolomé Mirabelli.

Un ejemplar de aquella edición se salvó de que el tiempo le pasara por encima  y aquí está: 


Primero, veamos en detalle un reportaje que fue publicado originariamente en el diario La Razón del 2 Julio de 1930 y que aquí republicara El Apuntador, donde Francisco Defilippis Novoa nos deja un claro y muy interesante testimonio de lo que para él era el Teatro de Vanguardia  tanto en el plano internacional como local: 
Estas son las imágenes ampliadas al máximo posible para facilitar la lectura de estas páginas:





 
¿Cómo veía Defilippis Novoa su obra más recordada, dos días antes de su estreno? La respuesta está en la página 6 de  "El Apuntador" que nos muestra una semblanza de "He visto a Dios" escrita por su autor y publicada originariamente en "Ultima Hora" el 6 de julio de 1930, es decir a 48 horas antes del estreno:


A partir de la página 7 se publica el texto completo de "He visto a Dios" con las ilustraciones realizadas por Roberto Bernabó. 
El texto no lo publico por ser muy conocido en sus múltiples ediciones, pero sí rescato las ilustraciones de Bernabó, y de Bartolomé MIrabelli, en páginas posteriores, porque nos brindan una interesante mirada de época sobre la obra de Defilippis Novoa y porque son piezas gráficas que existen solamente en este número de El Apuntador y no deben perderse porque pertenecen a firmas reconocidas de la ilustración de la época:




Es en la página 27 es donde encontramos otra pieza gráfica, en este caso ilustrando sobre los intérpretes caracterizando a los personajes de "He Visto a Dios" bajo la mirada de Bartolomé Mirabelli, reconocido dibujante de Última Hora, la Novela Semanal, Don Goyo, El Hogar, Crítica y La Nación. Que además fue escenógrafo y decorador. Editor de las revistas Máscaras y Latitud. Fue también fundador de la Asociación de Dibujantes Argentinos, que presidió durante varios períodos.


Las páginas 55, 56 y 57 nos brindan una crítica de Arturo Romay sobre la obra de Defilippis Novoa:


 La obra inconclusa a la que se refiere Romay en estas páginas es "Sombras en la Pared" que fue rápidamente concluida por Alejandro Berruti, que ha sido, sin dudas, "Quien lo conoció mejor en vida, quién ha gozado más de su intimidad y guardó un recuerdo cariñoso de su nombrePero Berruti no sólo concluyó el texto; también se ocupó de llevarla inmediatamente a escena. Aquí una fotografía tomada en el primer ensayo de mesa de febrero de 1931 y publicada en el diario La Nación el 14-2-31:


 El día anterior, el mismo diario publica una reseña sobre las actividades de Blanca Podestá, donde queda claro que la fotografía que vimos pertenece al ensayo de la obra "Sombras en la Pared" Es extraño pero es así, primero publica el diario la reseña, luego al día siguiente la fotografía con un breve epígrafe, del ensayo al que se refería el día anterior.


Al etrenarse  el 10 de Marzo de 1931 en el antiguo Teatro San Martín, Berruti generosamente hace poner la siguiente leyenda:
"Comedia de la realidad y del ensueño, escrita en colaboración con el público, en un prólogo, tres actos y epílogo, de Francisco Defelippis Novoa"

 En El Apuntador también aparecen las sentidas palabras de Alejandro Berruti evocando a su amigo Federico Defilippis Novoa:

Por último, a página 62, aparecen las palabras de Enrique Guastavino dedicadas a la memoria de Francisco Defilippis Novoa, dichas al despedir sus restos:

 

Para finalizar, sumo este prólogo que Belisario Roldán escribiera para la publicación en editorial "Mollo, Tello y Asociados" en 1921 de 3 obras de Defilippis Novoa: La Madercita, La Loba y Una Vida y que al tratarse de una publicación agotadísima es necesario rescatar del olvido:









EL TEATRO INMORAL DE HACE UN SIGLO Tito Livio Foppa


Parque Japonés en Retiro
En la Buenos Aires de 1911, los porteños se divertían en el  Parque Japonés de Retiro y comentaban la inexplicable pretensión de las feministas, que reclamaban el voto femenino en la próxima ley  electoral de Saenz Peña. Para agregarle un poco de pimienta a la cosa, cuando llega el feriado del 12 de octubre, el reconocido dramaturgo y periodista, Don Tito Livio Foppa, estrena en el Teatro Nacional, con la renombrada Cia. Blanca Podestá - Luis Vittone, su obra "La Razón Social" 
El escándalo fue mayúsculo,  fue retirada con apenas cinco funciones en escena, "por su alto contenido inmoral; una obra degenerada que no debe permitirse"
Pero el autor no se dio por vencido y publicó inmediatamente el texto de la obra en la revista "Dramas y Comedias" Gracias a esa publicación, puedo presentarles esta "inmoral" pieza de mi colección, y sería bueno me comenten luego, cuanto se han escandalizado con su lectura:

Luis Vittone

Blanca Podestá en 1903




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EL AUTOR:
En Burzaco, Provincia de Buenos Aires,  en el barrio Corimayo, existe una calle con el nombre de Tito Livio Foppa. Este increíble personaje de nuestra dramaturgia, nació en Adrogué el 18 de Junio de 1884. Fue además de dramaturgo, diplomático, periodista, miembro de la masonería, amigo de anarquistas y hombres del tango, y tallaba fuerte desde los primeros años del siglo XX. A Tito Livio Foppa le debemos muchas obras, pero su mejor legado es su “Diccionario Teatral del Rio de la Plata” del que han (hemos) aprendido y aprehendido muchos datos históricos y es material de consulta permanente aún hoy
Tito Livio Foppa en 1910  Colección privada de Roberto Famá
coleccionesteatrales@gmail.com


Foppa supo ser muy amigo de Rodolfo González Pacheco, también escritor, dramaturgo, orador y periodista anarquista, editor del periódico anarquista La Antorcha, fundador del "Teatro de Ideas" que al salir del penal de Ushuaia, funda con Foppa la revista Libre. Quizás influenciado por Pacheco que viaja a Mexico para sumarse a la revolución zapatista, es que Foppa, a pocos meses de que bajaran de cartel su inmoral obra, viaja también como corresponsal del diario La Razón, al que pertenecía desde 1905 y para la revista Fray Mocho, para cubrir la revolución. Luego conoce a Julia Falla, terrateniente guatemalteca, propietaria de fincas cafetaleras, mujer culta, preparada, fuerte, quien ama a la música y ha sido concertista consagrada. De esa relación nace su única hija; Alaíde Foppa, que nace en 1913 cuando su padre ya era cónsul en Barcelona (porque si algo le faltaba a Foppa era recorrer Europa con una valija diplomática y también lo hizo) y como Alaíde llevaba la cultura en la sangre, y ha vivido entre libros, pinturas, representaciones teatrales;  fue una de las grandes figuras de la literatura guatemalteca.
De Foppa es muy conocida una anécdota que le toco vivir  una  noche de Febrero de l9l6, en un apartado rincón de Rusia, en una estación   aerostática del ejército alemán, donde eran jefes un capitán y dos tenientes, estos organizaron una velada, un ágape en honor de los periodistas acreditados en el frente de batalla, como fin de fiesta el capitán jefe de la guarnición solicitó a  los presentes que se pusieran de pié  pues el músico  de la casa, un pianista iba a ejecutar el  himno del país de cada uno de los corresponsales homenajeados. Tito Livio Foppa recordaba tiempo después que en aquel momento escucharon la Canción de los Habsurgos, luego una canción patriótica  Suiza en honor del Bemer Tag, enseguida le tocó el turno a nuestro periodista, el jefe, el capitán se acerca a Foppa y le dice: “Sepa usted disculpar pero nuestro pianista desconoce el Himno Argentino”, el  músico que escuchaba las disculpas, dirigiéndose a Foppa  le comenta: “Pero conozco una música de vuestro país” y preludió los primeros acordes,  era un Tango de su amigo Ángel Villoldo; "El Choclo"

Foppa y José Gonzalez Castillo
Nota: Proximamente publicaré otras "escandolosas" obras censuradas hace 100 años